El encuentro con el Papa, una gran fiesta de alegría para las religiosas
Canciones, lemas y olas se han sucedido durante la espera al Papa en el Patio de los Reyes del Monasterio de El Escorial, en la que no han faltado panderetas y otros instrumentos musicales.
Madrid, 19 de agosto de 2011.- El encuentro del Papa con las religiosas “ha sido una auténtica fiesta, una explosión de alegría”, así concluía uno de los guardias de seguridad al finalizar la mañana. “Todo lo que se ve son caras jóvenes, contentas, que no han dejado de cantar y animarse durante la espera; pienso que aquí había más felicidad que en algunas zonas de Cibeles e también entre las monjas de clausura”.
La llegada del Santo Padre a este encuentro con 1.600 religiosas ha estado precedida de preparativos; unos inmediatos, como los ensayos de canciones y de “olas”, que no han dejado de sucederse en las dos horas de espera; otros que se remontan a fechas más lejanas. Para la hermana Verónica, fundadora de Iesu Communio, “estas últimas semanas hemos tenido la oportunidad de rezar y contar a todo aquel que ha venido a llamar a nuestras puertas lo que significa para nosotras el Santo Padre, un verdadero padre al que hay que querer y tratar como lo haría una hija o un hijo”.
Para la mayoría de hermanas procedentes de Lerma, donde tiene la sede esta institución de reciente creación, el encuentro con el Papa en el monasterio de El Escorial ha tenido además un matiz muy personal: “casi todas nosotras hemos pasado por alguna Jornada Mundial y muchas hemos descubierto nuestra vocación en una de ellas; también yo tuve mis momentos de conversión en Sydney en 2008”, ha añadido la hermana Verónica, “por eso es muy es lógico que vengamos con este entusiasmo y que lo contemos”.
Para la hermana Belén, la Sierva de María que ha leído el mensaje de bienvenida y agradecimiento al Papa en nombre del resto de religiosas, “la preparación principal ha sido la oración; queremos que el Santo Padre note que le ayudamos así, como procuramos hacerlo a diario; que sienta nuestra ayuda para vencer las dificultades o cruces que encuentra en su tarea como Romano Pontífice”. La hermana Belén, que es gallega, lleva 13 años en esta congregación fundada por Santa Soledad Torres Acosta, que tiene como principal objetivo la atención de enfermos en centros, residencias y sobre todo en los domicilios.
Amistad y colaboración
El ambiente del encuentro, en el que se reflejaba la variedad de la Iglesia, ha sido de máxima colaboración. A veces coreaban por turnos y otras veces se ha establecido una ligera competencia para demostrar quién cantaba más alto o con más fuerza. La nota de color la han puesto varias religiosas africanas de comunidades españolas que a los aplausos de todas añadían los gritos de alegría característicos de sus tribus de origen haciendo reír a todos los que esperaban.
Un padre de familia, voluntario en el encuentro, comentaba la alegría de haber visto que su hija de 20 años, Isabel Blasco, religiosa de la Compañía del Salvador se acababa de encontrar con una antigua compañera de clase, ahora carmelita en el convento de El Escorial, en el mismo Patio de los Reyes. “Cuando se despidieron a los 18 años se decían ‘hasta el Cielo’, pero el Papa ha hecho que esa fecha se adelantara y se han vuelto a encontrar aquí por sorpresa, así que las dos daban saltos de alegría”.